Año 2012.
En algún lugar del mundo, unidad global desorganizada donde impera el caos, el egoísmo, la miseria, el fracaso... (y a duras penas aflora el perdón), una mujer, sobreviviente de la gran catástrofe que azotó durante años el planeta hasta acabar con él, decide que es momento de ser justa, de intentar arreglar todo aquello que estropeó, de curar todas las heridas que causó, y de ser realmente la persona que nunca llegó a ser hasta esa fecha, un día cualquiera, del año 2012.
Su primera reflexión, quiso dedicársela a sí misma, y la enfocó a la construcción del "yo" que había ido realizando desde que nació, 23 años atrás:
Siempre se había considerado una persona diferente, o así siempre se vio a sí misma. La sensación de evasión, de paz que le provocaba cada viaje a su universo paralelo sustentado por una gran imaginación y un gran dominio de la mente, fue marcando de manera fulminante la que iba a ser su vida.
La vida real suponía un gran choque para una persona como ella, y cada vez que algún problema sucedía, se evadía, se alejaba de él. Tenía varias vías de escape: la pintura, adentrarse en senderos lejanos donde los problemas humanos desaparecían, el deporte, coleccionar cosas... y sobre todo, la música. No se daba cuenta de que poco a poco iba experimentando que las buenas sensaciones, sólo se alcanzan en solitario, y que esto a la larga, acarrearía diversos problemas que no sólo le atañerían a ella.
Cuando fue creciendo, fue comprobando el significado de la palabra amistad. No solía cuadrar demasiado con la gente de su edad, salvo con su pequeña "pandilla", donde era admitida sin dilaciones. De parte de algunas de las personas que integraban dicha unidad, recibió algún que otro escarmiento, y no sin tropezar varias veces, fue desarrollando una especie de doble moral: "soy diferente, la culpa es mía". Tanto tardó en darse cuenta de que el problema no era suyo, que fue empezando a dar también por hecho que cualquier acto que terminaba de forma turbulenta... era culpa suya, bien por ser diferente, bien por habérselo merecido... cualquier acto podría ser removido de tal forma en su mente, que a su parecer, todo había girado de manera dramática en torno a ella.
La adolescencia fue un punto sin retorno: La niña simpática, inocente, de actos siempre aprobados y muchas otras cosas admirables se volvió huraña, más solitaria aún, presumía de un carácter agresivo, un humor un tanto peculiar, sólo se rodeaba en determinadas ocasiones de las personas que nunca le habían fallado (y éstas... eran más bien pocas), actuaba tal como era pero estando ya harta de ser así, tanto que no lograba encontrarse y si eso ocasionaba algún choque, admitía sentirse discriminada y ser diferente, pero no iba a permitir seguir sintiéndose mal por ello, iba a sentirse cabreada por ello, y aunque defendiese su manera de ser, las formas, ya no iban a ser las correctas, pues estaba corrompida por el odio, la venganza, y un gran sentimiento de culpabilidad.
Todo esto se vio demasiado reforzado por la ausencia de una estructura familiar estable, pues su madre pasó varios años en los que apenas estaba en casa por tener que cuidar de su padre, enfermo de alzheimer durante muchísimos años, y su padre, trabajaba demasiado. Dicho a la ligera, podría sonar mal, pero a veces la vida tampoco es justa para los demás, y otros a causa de ello, vemos nuestra vida también afectada.
Continuará...

Escribe un comentario