Hay lugares que te desestabilizan, que te hacen sentir mal por la ausencia de quien dice no querer hacerte daño pero a la vez se venga, lenta y dolorosamente. Paredes blancas soñadoras, perdidas de toda forma, simulan un manicomio al que ya no van dos locos. Todo se vuelve cordura, pues mi locura pierde su gracia si no es compartida. Algunos no sabemos que es eso de pensar con claridad, nos perdemos entre pensamientos infames, dislocados, incorrectos, pervertidos... pensamientos que para personas como tú y yo en un mundo así, adquieren bastante sentido, más que la realidad que nos ofrece un día cualquiera. Pensamientos que compartidos, hacen las delicias de cada día, y que si son liberados vuelven tu realidad color pastel. Pero ya no quedan días de esos, los hemos agotado.
En mi silencio guardaré todas aquellas palabras que ansías que diga, y sin embargo jamás diré. Ahora más que nunca siento que te lo has buscado, y si no es tu intención, espero que sepas que no causas a día de hoy otra cosa en mí que no sea dolor, venganza, soberbia y una mezcla de otras cosas semejantes que nunca podrán ir de la mano de la bondad y su pandilla de similares.
No hay mal que por bien no venga, ni bien que por mal no valga.

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